lunes, 29 de junio de 2009

Cuando sucede así

Nosotros teníamos un trato, yo la amaba en silencio y ella me quería en soledad. Nos conocíamos hace un año, a veces hablábamos en la tienda de su padre que quedaba a 3 cuadras de mi casa. Solía ir a tomar algo después de jugar en el parque de la vuelta. A veces bajaba con mis amigos, otras solo. Pedía una gaseosa y me sentaba en la única mesa del establecimiento, ella fingía no mirarme y también fingía estar haciendo algo.


Yo demoraba mi estancia en ese lugar, iba al mostrador y trataba de decir algo ingenioso, pero sólo salían frases hechas y cortadas. Tú aparentabas interés, pero tus labios no decían nada.
Y yo salía perdido y sólo y caminaba hacia mi casa. Y tu te quedabas tranquila y bella.

Pensaba que la próxima vez que la viera sería diferente, que las palabras asaltarían mi mente para decir lo que sentía. Pero tu actitud me hacía tambalear, y pensar que lo nuestro no merecía la pena.

Tendrías que haber dicho yo también te quiero, y yo tendría que haber notado tu inicial miedo, para guiarte y hacer que confíes. No sucedió, no pasó. La desidia y la indecisión fueron fuertes enemigas. Y yo sólo quería amarte.

El tiempo siguió su rumbo ¿porque ha de detenerse ante la cobardía de los amantes? Ya no busque pretextos para ir hablar conmigo. Tu ya no fingías esperar que llegara

lunes, 1 de junio de 2009

Una voz sensual

Una de las múltiples cosas que tienes que hacer al cumplir los 18 años, es sacar tu DNI que vendría a ser el símbolo irrefutable de la madurez y la obtención de la ciudadanía. Dejas de ser un chibolo para ser un hombre. Recuerdo que una tarde llamé a la Reniec, para saber los requisitos y si todavía estaba en el tiempo para sacarlo, o tendría que pagar una multa.

Marqué el número de mala gana porque ya saben cómo es esto de llamar a las instituciones del estado, ¡la bendita burocracia!, el pitido, la contestadora, una música de fondo. Al final espero y escucho una agradable voz de una joven mujer, guaaaaa. Imagínense la voz más linda y sensual que hayan escuchado.

-Ahhhh.. Hola me podría decir los requisitos que necesito para sacar el DNI

-Sí, necesitas una foto tamaño carnet, tu recibo cancelado el Banco de la Nación, y tu partida de nacimiento original. Algo más

-Ayá, no, gracias

-De nada

Recontra oficinezco quizás, pero su voz era música, yo le echaba sus 24 o 25 años a lo mucho, porque a pesar de la formalidad que guardan estas secretarias, ella tenía un registro casi infantil, dulce. Estaba tan volado que olvidé preguntarle cuando era el último plazo para pagar. Llamé de nuevo y hablé como tonto, y sí estaba dentro del plazo, tenía medio mes.

Durante los siguientes días estuve llamando a la Reniec para preguntar las mismas cosas o sobre asuntos que no tenían nada que ver, a veces impostaba la voz, lo hacía grave, grotesca.

-Buenos días hablo con el INEI

-No, señor esto es la Reniec

-Hola amiga hablo con el Banco de la Nación, hasta que hora atienden

-No, joven esto es la Reniec, pero le puedo pasar ese número
.
-Aló hablo con la Municipalidad de Barranco

-Ja no, esto es la Reniec

A veces trataba de ser informal o gracioso, o creerme bacancito

-Hola flaca, sabes puedes ayudarme, tengo que sacar mi DNI pero creo que ya pase la fecha, ayúdame, no quiero pagar

-Lo siento pero ya pasaste la fecha y tienes que hacerlo

- Ya pues mi amor, vamos.

Esa vez creo que me sobrepasé, pero ella sabía que era yo, el único que la llamaba y trataba de hablarle y alargar la conversación. Porque si no me hubiera reportado, no sé, o quizás denunciado por acoso (aunque suene exagerado). Tenía registrado mi número, llamaba de mi casa. Sabía de tanto llamar que su horario era de 8 de la mañana a 2 de la tarde, algunas veces me contestaba con sarcasmo, burbujeando una sonrisa, yo pensaba o me gustaba pensar que esperaba mis inocentes y entrometidas llamadas. Así que me decidí

-Hola, es esta la empresa de publicidad Master Groups

-No es la Reniec (en forma dulce)

-Bueno oye, mira hace tiempo que estamos en esto, no sé cómo hacer para conocerte, o podríamos hablar algún día en un café, puedo invitarte a salir

_......

-Ah, no pienses que soy un pervertido (sí, eso dije), una mala persona o asesino en serie, realmente me interesas, aunque sólo conozca tu voz, me encantas, … me gustas, ah ¿Cómo te llamas?

_.........

Y ya no recuerdo más, creo que escuche el sonido de fondo, el tururú, tururú tururú, y colgó.
Me quedé estupefacto, petrificado en la mesita de mi sala, no era la primera vez que rebotaba, pero si la primera con alguien que ni siquiera había visto, !por teléfono!. Después de todo yo pienso que se había asustado, o que esa indirecta relación era sólo un juego, yo era algo así como algo que le alegraba el día, algo gracioso que comentar con sus amigas en el almuerzo.

Llamé por última vez porque en verdad, por tantas cosas, creo que había dejado pasar varios días, y ahora tenía que pagar una multa.

_Buenos días, hasta cuando tengo para pagar el recibo para sacar mi DNI

-Hasta el 30 de este mes

-Okey gracias
_......

La voz que me contestó no era ni dulce, ni sensual, ni amable, en contraposición a eso, la mujer que lo hizo tenía una voz robotizada, fuerte, y yo le echaba unos 30 años.

sábado, 16 de mayo de 2009

Yo daría

Por un beso de tus labios yo daría, todos mis sueños incumplidos,
Mis pocos momentos de cordura y alegría, mis recuerdos más felices
Por un beso de tus labios, entregaría las llaves del cielo al Ángel caído,
separaría los mares como Moisés para que cruces mi camino,
esperaría mil veranos, soportaría las 7 plagas, miraría miles de atardeceres
apoyado en mi ventana

Por un beso de tus labios yo daría, mis noches de insomnio,
mis juergas estudiantiles, mis ratos de ocio
Por un beso de tus labios iría a la cárcel del olvido, suplantaría
cualquier identidad con tal de ser el afortunado de recibir uno de ellos,
sufriría todos los “roches” posibles, soportaría las miradas frías, la indiferencia ajena.

Viajaría alrededor del mundo para contarles a todos
Que por un beso de tus labios, yo cumpliría todas mis promesas
Dejaría de mentirme, de siempre tratar de estar solo
Y aunque comprenda que tus besos jamás han de ser míos
Por un beso de tus labios yo daría, lo único que me queda
Y hasta un año de mi vida.

lunes, 11 de mayo de 2009

SMS

Yo no soy de esos tipos que usan mucho su celular, ni paro hablando horas y horas, con las promociones que salen, triplica, duplica, y otras.Lo cargo con 3 soles para enviar mensajes o timbrar y si quiero llamar a alguien voy a una cabina(normalmente no hago esto).No estoy pegado todo el día a él y si no fuera por los trabajos de la universidad lo tendría apagado. Esto por una razón muy simple, no me gusta ser ubicable.

Pero la otra noche estaba viendo una vieja película de Gene Kelly, cuando recibo un mensaje en mi celular, hum adivinar quién podría ser es fácil, sería Ingrid, amiga de la Universidad para coordinar algo,o Iris para contarme alguno de sus problemas existenciales, en el peor de los casos un mensaje de movistar coherciónándome para recargar mi cell. Sin prisa reviso y veo un mensaje de un número desconocido que dice así: Sólo quiero hablar con alguien

De inmediato pensé que el mensaje era para otro celular, sin inmutarme seguí viendo bailar a Gene, después de un rato, recibí otro mensaje, ahora con unas ansias imprevistas lo revise.

Hay alguien ahí? . Dudé por un momento pero me pareció divertido, así que contesté

Pues hay alguien por aquí, que tienes que decirme.

Mientras esperaba respuesta pensé que era una broma, ¡vamos!, cuántas veces no hemos hecho algo parecido, ¿Cuántos mensajes hemos recibido de personas desconocidas? Un promedio respetable verdad. Mientras pensaba en esto mi celular lanzó el característico sonido cuando llega un mensaje.

He estado mandando mensajes toda la noche y eres el primero en decirme algo coherente. Necesito un amigo, me siento sola desde hace varios días. Me pareció un poco raro, pero demasiado raro para ser una broma, así contesté más por curiosidad que por interés por ella. Traté de ser amable.

Pues puedes tener un amigo aquí, dime que te sucede-

Acabo de perder a una persona especial, me siento muy confundida, sola

Y así empezó todo, en las siguientes dos semanas nos mensajeamos, sobre todo en las noches, donde me contaba ya después de mejorar en su decaída actitud, cosas sobre ella, sus aficiones, sueños y temores. En realidad teníamos muchas cosas en común, le gustan el cine tanto como a mí, aunque yo tenía un conocimiento más amplio debido a los cursos de la universidad. Y ella sobre otros temas, ¿debido a qué?. En realidad hasta ese momento no lo sabía, podría decir que nuestras conversaciones textuales, eran sobre cosas entre abstractas y filosóficas. Y no es que me crea una clase de snob, pero a pesar de que llevávamos dos semanas comunicándonos, no sabía más allá de su nombre, !ah me olvidaba!, se llamaba Alejandra. Como decía, no sabía ni donde estudiaba, o donde vivía, ni cosas vanales o superficiales. Nuestra relación a pesar de ser tan impersonal fue muy íntima, ella conocía mis deseos, yo sus sueños.

Mis amigos me decían que podría ser una loca solterona en busca de compañía, o una muy organizada "pepera", que busca su próxima víctima. Al fina y al cabo yo creo que me había enamorado, o me gustaba mucho, ¿ que había pasado? ¿ puede enamorarse uno de alguien que no conoce?. Antes de dormirme todas las noches al contestar el último mensaje de despedida con Alejandra, cerraba los ojos e imaginaba su rostro. Ya estaba en mis pensamientos, a veces entre clase y clase me llegaba un mensaje como:

Hey espero que hayas tenido un bonito día, te veo!!, jaja, digo te escribo más tarde, cuidate .

A veces no sabía como definir a Alejandra, en nuestras conversaciones nocturnas, ella era muy inteligente y sagaz, a veces, dulce e infantil. Bueno supongo que todos conservamos ese niño que llevamos dentro, pero igual me descolocaba, suponía que debía ser una mujer muy compleja. Un poco desequilibrada al principio, porque eso de mandar una mensaje a un desconocido para pedir consejo, yo no lo haría. Es como aquella historia de Truman Capote, de su libro Música para Camaleones, donde una persona tira al mar una botella con un mensaje de ayuda dentro, buscando un amigo. Bueno es un analogía un poco más romántica, de igual modo estaba un poco confundido.

Decidido a conocer la identidad de esta misteriosa chica, le mandé un mensaje donde le expuse que sería bueno conocernos. En realidad estaba loco por conocerla, y decirle que me gustaba mucho, sentía que podría ser mi otra mitad, !bueno quizás me apresuraba un poco!. El hecho fue que aceptó, nos encontraríamos en la noche por un conocido centro comercial

No quedamos como nos reconoceríamos, sólo con nuestro nombres, aunque yo estaba seguro que la reconocería al instante, el amor te guiará, me dijo un amiga que sabía mi caso. Ese viernes me alisté emocionado, salí con suficiente tiempo y estaba parado frente hall del centro comercial. Mientras esperaba, pensé que no había traído nada para ella, pero no importaba, pasaban muchas personas, señoras de edad con sus nietos, adolescentes ruidosos que deberán estar yendo al cine, chicos varios, más adultos, pero no ella, Alejandra. Por momentos miraba mi reloj, eran las 6, nada, seguí esperando, seis y cinco, seis y quince. ¿Se habrá arrepentido?. Pensaba que quizás se acobardó en el último instante, una clase de pánico escénico, de repente no debí invitarla tan rápido, mi cabeza estaba llena de tribulaciones, ¿porqué? .Mientras miraba a todos lados llegué a pensar que en realidad Alejandra no existía, que todo fue producto de mi imaginación, una mala pasada del cerebro. Me encontraba tan ensimismado que no escuche cuando un señor me pregunta la hora, al contestarle miré alrededor y no había muchas personas en nuestro entorno, aparte del señor, una pareja de enamorados, una señora y su hijo, unas chicas jóvenes, nadie más.

Derrotado llegué a la conclusión de que no se presentaría, cuando me daba media vuelta para ir a casa, escucho su nombre, !Alejandra no va a venir! !vámonos!

No podía ser, ¿era ella? Alejandra, ¿mi Alejandra?, mi amiga desconocida. Ella se da cuenta de que la miro, me escudriña y al final asiente, me reconoce, sabe que soy yo, ¿intuición femenina?, se acerca con su amiga y me saluda.

-Hola Jesús, pensé que no ibas a venir.

Yo estaba anonadado, en otro mundo, alguien me podría explicar, por un momento esperaba que alguien dijiera, !corten! !cámara escondida! .Pero no ocurrió nada de eso, ella esperaba que contestara, pero mi respuesta duraba una eternidad. Tenía frente a mí a una adolescente de 13 ó 14 años, exagerando un poco entre su amiga y ella, podrían sumar mi edad, sólo atine a decir :

Hola

martes, 3 de marzo de 2009

Primer beso

La otra vez veía por internet un video de la película de Jamás Besada, y recordé las primeras veces que dimos besos a diestra y siniestra, estando enamorados, o no, cuando recién experimentábamos. Muchos recuerdan su primer beso con nostalgia, otros no, Para los que su primer beso fue especial y recuerdan esas mariposas en le estómago, ese nerviosismo al acercarse a la otra persona, ese sudor en las manos, y esos latidos del corazón que eran tan fuertes que seguro pensabas que la otra persona lo debe de estar escuchando. Quizás muchos lo dieron jugando al clásico la botella borracha, por una apuesta, jugando con tus primos o primas.
Especial o no, siempre recordaremos nuestro primer beso, y esta historia tiene que ver con eso, así que adelante.

Ángel tenía trece años, vivía con sus padres en una de las tantas casitas iguales de la avenida los Próceres, que conformaban la Villa Militar del Ejército, en Lambayeque bueno tanto así como una villa no era, eran como cuatro cuadras las casas de los oficiales, que eran custodiadas por 2 soldados del cuartel general.
Ángel salía todas las tardes, a jugar con sus amigos de la cuadra hijos de oficiales como él, iban al la losa deportiva que estaba al final de la Villa, o jugaban futbol en el parque que estaba a la espalda de sus casas.

Esto era una constante, todos los días después del colegio hacia lo mismo, después de practicar largas horas de deporte, se sentaba con sus amigos en las muchas bancas del maltratado y antiguo parque. Hablaban del próximo campeonato del colegio, de los tontos profesores y cual era la figurita que me faltaba en mi álbum de Francia 98. Ah claro y sobre todo de chicas. A esa edad todos los amigos de Ángel ya habían tenido su primer beso y algo más, y algunos se burlaban de él y otros, más solidarios lo aconsejaban- Mira para besar a una chica debes ser agresivo, ir por ella, aunque no quiera- decía Miguel.

-Tas loco huevón, uno debe ser romántico ir paso a paso, lento pero seguro, así besé a Natalia, dijo Rolando en un tono nostálgico.
- Si huevón y te demoraste un año en hacerlo, respondió Miguel, todos reímos celebrando la respuesta, pero eso era verdad.

Mientras discutíamos quien tenía mejores dotes de conquista, Gonzalo dijo-“Miren alguien se muda, un camión doblaba la cuadra, y se estacionaba en la última casa de la cuadra.
-Que no sabía que habían desocupado esa casa, expresó Rolando
-Sí, se mudó la familia del comandante Cano-. Nosotros no sabíamos mucho de esa familia, porque no tenía hijos con los que jugábamos. Por eso pasaba desapercibida. Siempre nos parecía raro que a una familia sin hijos le asignen una casa en la Villa, casi siempre los mandan al oficial al Cuartel y a la esposa a una pensión.

Esto de las mudanzas era algo que veíamos siempre y causaba cierta expectativa, porque siempre esperábamos que llegue un “pata” que juegue muy bien para ganarles al equipo de los hijos de los Suboficiales que Vivían en otra villa a cuatro manzanas de la nuestra.

Pero también pensábamos si llegaba una chica linda, en esto caso sucedió lo segundo, bajó de la camioneta que venía detrás del camión, luego lo hicieron sus padres que entraron en la casa, tendría aproximadamente nuestra edad, pero su apariencia la hacía ver mayor. Ella se percató de nuestra presencia (hacíamos demasiado ruido), nos miró un momento, pero no noté ninguna expresión en su rostro y no miraba a ninguno en especial, sólo al grupo. Aunque nosotros jurábamos que nos había mirado a cada uno en especial y forma diferente.

-Me miró a mí, la viste-dijo Gonzalo en un tono esperanzador
-Sí como no, si tu eres más feo que tu madre, dijo en tono burlón Miguel.
-No importa a quién miró-, terció Rolando, esa chica si que es bella. Él único que no había expresado opinión era Ángel que había estado abstraído en sus pensamientos, fuera de la conversación de sus amigos.”Ya me tengo que ir”, tengo que hacer tareas, nos vemos después, dijo Ángel y corrió a su casa, fue inmediatamente a su cuarto y cerró la puerta con llave. Recostado en su cama pensaba en la nueva chica, en su aspecto frágil y dulce, en su mirada perdida, en sus pelos dorados, y en sus ojos, sus ojos…

Bueno aún no los había visto, sólo estaba seguro de que esta era la chica que él estaba esperando, alguien especial, con la que quería tener su primer beso. Todavía recordaba la fiesta de Rolando donde jugaron la botella borracha, en el cuarto de él, los elegidos pasaban al clóset, donde daban rienda a los instintos amatorios de chicos de 13 años.
Ángel le había tocado con Jimena, amiga muy cercana y común del grupo de él. Ya se había besado con Miguel, Gonzálo y otros chicos que conocía de lejos. Así que no le hacía mucha gracia besarla, aparte de que no sentía nada por ella. En el clóset cuando ella intento acercarse él dijo algo así como:” Lo podemos dejar así”. Recibió una cachetada y un empujón. Desde esa vez sus amigos lo molestaban y las chicas lo tildaban de lagartija.

Ángel pensaba como acercarse a ella, como hablarle sin espantarla, como acercarse sin que sospeche sus intenciones, o como hacerse su amigo. Muy pronto concluyó que sus amigos intentarían conquistarla, algo que de segura para ella deber ser común al lugar donde vaya, dado a su belleza. ¿Tendría a algún enamorado esperándola en alguna parte?

Bueno no importaba ahora pensaba como acercarse de manera diferente, y tuvo una idea que para él funcionaría, la verdad que lo había visto en una película, se llamaba Cartas de amor o algo así. Exactamente le escribiría cartas donde declararía lo que sentía por ella, pero sin decirle quien era, no revelar su identidad hasta escribir una carta final donde le diría para encontrase con ella. Pero como hacerlo era muy malo escribiendo.”Querida…? Ni siquiera sabía su nombre. Posdata: Averiguar su nombre primero.

Salió de su a dar una vuelta, en realidad se dirigía a casa de ella, fue como se dice en el ejército a peinar la zona y hacer un reconocimiento. Atrás de un poste miraba hacia su ventana, trataba de distinguir si había alguien detrás de las cortinas. De pronto una voz lo sacó de su ensimismamiento.

-Se llama Claudia- La voz provenía de el “cachaco”, que cuidaba la cuadra.
-Así, ¿Cómo sabes tú?, preguntó Ángel con avidez.
-No eres el primero que viene- Diablos, estoy retrasado, pensó Ángel mentalmente. Sus amigos ya estaban maquinando planes para conquistarla.
-Sus padres acaban de salir a una reunión, puedes tocar el timbre y hablar con ella.- Este soldado se estaba pasando de listo, aunque su consejo era bueno no era algo que pudiera hacer.
- Y porque me dices todo esto, porque me ayudas-, inquirió Ángel.
-Por ninguna razón en especial, en realidad tus amigos me han ofrecido por decirle cosas de ella, todos los días darme una gaseosa y un chancay, además de no decir nada a sus viejos cuando enamoro a una de las empleadas de las señoras, dijo el soldado en tono humorístico.
Este si que se las sabía todas, en realidad Ángel y su familia vivía ya en esa villa tres años, había jugado varias veces con los soldados de la cuadra, cuando faltaba alguien en el equipo, o cuando los padres de ellos los obligaban a jugar, amenazándolos que si les hacían una falta desleal a sus hijos, los mandaban al calabozo, o eran dados de baja.

Ángel corría a toda prisa a su casa, cogía un papel y se aprestaba a escribir, no era muy bueno escribiendo, pero si leía mucho así que se sabía poemas, poesías, pensamientos y todo el arsenal necesario para declararle su amor a una mujer.
“Querida Claudia, desde la primera vez que te vi….
No, no, es demasiado obvio y mandado

Claudia, me enamoré de ti sin ni siquiera proponérmelo
No, demasiado cursi

Luego de algunas horas tenía la carta perfecta, ni cursi, ni melodramática, veraz, sincera, emotiva. Corrió a la casa de Claudia, pero su nuevo informante le dijo que sus padres habían llegado. Bueno no había que ser un genio, el carro estaba aparcado en la entrada.” No me trajiste nada”, dijo él. Pensé que me ayudabas porque eras buena gente, respondí. Tranquilo chiquillo, y dime que vas hacer.

Lo que hizo fue ir a su casa, no podía dárselo, al otro día volvió por la tarde, Agustín, así se llamaba su ahora amigo, tomaba una gaseosa y fumaba unos cigarros. Le hizo una seña para que se acercara-“Su mamá acaba de salir”.
Ángel rápido y sigiloso, metió la carta por debajo de la puerta y toco el timbre, y corrió al parque que estaba al frente a esconderse. Luego de unos minutos alguien salió y la recogió. “Bien, ya la tiene”, dijo para sí.

Esa fue la primera de muchas cartas más que llegaron a su casa, durante el siguiente mes, Agustín, se paraba frente a la ventana de Ángel y daba un silbido, que era la señal para avisarle que los padres de Claudia no estaban, ya sea de tarde o noche, él siempre estaba listo para su misión amorosa.

Sus otros amigos, habían intentado acercarse sin tantos preámbulos ni romanticismos como Ángel, por una parte Miguel el más osado de la pandilla iba buscarla a la salida de su colegio de Monjas, y la acompañaba a su casa, pero como bien le había dicho Agustín que los veía venir a la Villa, ella no le prestaba mucha atención.

-Te van atrasar Ángel, le decía constantemente Rolando.
-Eso no va a suceder, le respondía

En realidad eso era muy probable, Ángel pensaba que las chicas al final terminan sucumbiendo ante los patas directos y con un buen “floro”, así que no tenía que esperar más tiempo.
Decidió escribir su última carta, donde además de expresarle de forma mucho más directa su amor, le decía que si ella compartía el mismo sentimiento, el mismo “amor”, estaría bien dado encontrarse, en el parque del frente de su casa, en el Gran Árbol( que era el árbol más grande de algarrobo que había en el parque). Ángel daba por sentado y se lo expresaba con palabras dulces en la carta que si ella se aparecía, era porque correspondía los sentimientos de él.

Aunque Claudia no sabía quien era su admirador secreto, él estaba seguro de que aparecería, al menos por curiosidad, a pesar de que lo choteara después.- “No, no mente positiva, eso no puede pasar”-, se daba ánimos Ángel cuando se ponía en marcha hacia el parque. La había citado para el sábado a las cinco de la tarde, tomó una rosa del jardín de su casa, caminaba nervioso, dando pequeños pasos, mientras lo hacía recordaba todo lo que había pasado hasta ese momento, la primera vez que la vio al bajar del carro de su padre, las cartas que escribía en sigilo en su cuarto, a sola luz de las velas, para darse inspiración, cuando las entregaba en la casa de Claudia. Todo eso pareció deshacerse en su mente, la rosa que llevaba en su mano cayó al suelo.

Al doblar la calle para ir al parque, vio a Miguel y a Claudia hablando de una forma muy cercana, él le tomaba la mano y hablaba despacio. Era el fin, Miguel lo había logrado, lo había atrasado, sus sueños se desvanecieron, sus sentimientos hicieron trizas.
Se agacho para recoger la rosa, y estaba listo para darse vuelta, cuando los dos voltearon y lo vieron.-“Por Dios y encima ahora tenía que ganarse el roche, Miguel le decía algo a Claudia. –“No, ahora se estaban burlando, riéndose de él”. Pero entonces sucedió, Ángel vio como Miguel se exaltaba al hablar, y gesticulaba rabiosamente con las manos, Claudia lo empujó con tal fuerza que pareció perder el equilibrio, retrocedió ofuscado y se retiró. ¿Qué había pasado?, la chica se acercó al joven y dijo.
- ¿Porqué te quedaste mirándonos de esa forma?
-Ah, bueno Miguel es mi amigo. Ángel trataba de esconder la rosa que llevaba en la mano.
-Y esa rosa es para tu novia.
-Sí, bueno en realidad aún no lo es, respondió él. La verdad es que tenía que encontrarme con ella, Ángel decía cada palabra con pasmosa decisión y sufrimiento único, esta era su oportunidad, y temblándole las piernas habló.
-Tenía que encontrarme con ella en el “Gran árbol” del parque, ¡ufff.........!, por fin lo dijo.
-Eras tú- la chica lo miró de forma peculiar como examinándolo.
-Realmente sientes todo eso por mí, dijo Claudia. Eso y mucho más, pensó en su mente Ángel.
-La verdad que desde esa vez que te vi, me gustaste, locamente…, vas a pensar que es floro, ¡pero no!, no sabía ¿cómo acercarme?, por eso decidí hacer eso de las cartas, esto lo decía a toda velocidad y atropellando las palabras. Pero un beso de la chica apagó su incoherente declaración, fue mágico, perfecto. Sólo quiero saber algo dijo Ángel.
-¿Que te decía Miguel hace un rato?
-Que él había escrito las cartas. Me lo encontré y me preguntó a donde iba, y sencillamente le dije. Ese mal amigo pensó Ángel.
-¿Te importa mucho eso?, preguntó ella
-En realidad ahora no, contestó. Se volvieron a besar, de forma tierna, mientras Ángel se sentía el chico más feliz de la tierra. Pero la atmósfera de los enamorados se vio interrumpida por un grito feroz que parecía más de un animal pero era de un hombre--“Hey que haces con mi hija”-El padre de Claudia los había visto besarse desde su auto y se acercaba a ellos. Ángel pensaba que después se ocuparía de su amigo Miguel, ahora su cerebro maquinaba rápidamente pensando que le diría al padre de Claudia, mientras éste se estacionaba el auto y bajaba con cara de muy pocos amigos.

martes, 24 de febrero de 2009

Se me olvidó

Jack Twein, era un tipo sin suerte, en los estudios, el amor, los pocos negocios que había intentado iniciar, el infortunio y la desazón eran constantes que abrazaban cada paso de su vida. Siempre iba por ahí maldiciendo su destino y sintiéndose infeliz, en pocas palabras era un perdedor.

Cursaba el último ciclo de universidad de la carrera de Economía, con pocos amigos, siempre pasaba desapercibido en los lugares donde se encontraba. Tanto fue así que el conductor que lo atropelló un jueves de otoño, no lo vio cruzar la acera. Jack se dirigía a su facultad, era una noche lluviosa, el carro patinó al momento de frenar, pero no pudo evitar el impacto.

Jack estuvo consciente todo el trayecto al hospital, a pesar de que no se movía y tenía los ojos cerrados, estuvo pensando que sería mejor si se moría, pero luego llegó a la pronta conclusión que según su suerte, ese sería un final que no se lo iba a conceder. Y como yerba mala.. , ya saben los demás. Jack sólo intentó dormir.

Sus padres fueron a visitarlo, algunos amigos, pero Jack no estaba recuperado del todo, no hablaba con nadie, aún permanecía vendado, y no podía más que gesticular ademanes, los doctores esperarían los resultados para dar su diagnostico.

En cama y vendado, Jack empezó a hacer un rápido análisis de toda su vida, llegando a creer firmemente que no quería volver a ser la misma persona, cuando salga del hospital, ¡quiero ser otro!, ¡quiero ser otro! ,se repetía constantemente¿ Cómo lograrlo?.

Mientras cavilaba sobre el asunto recordó una pequeño texto, de un libro que leyó hace años: “Sólo el hombre que se anule así mismo, tendrá el poder para hacer lo que siempre quiso, el miedo y la vergüenza, son defectos que existen en todos los corazones, pero no en todos los cuerpos”

Quizás el texto significaba una cosa muy diferente a lo que Jack interpretó, pero él llegó a la conclusión de que si quería eliminar a Jack Twein el perdedor.Tendría que ser otra persona, otra mente, otra personalidad, otra sustancia, a pesar de seguir llamándose y pareciéndose a él mismo.

Luego de unos días Jack parece mejorar y el Doctor entra en la sala para hablar con él por primera vez.

-Que tal Jack ¿Cómo estas?, le has dado un gran susto a tu familia, sabes tuviste mucha suerte, Dios debe tenerte en su gracia. El paciente no contestó y pareció mirar hacia la ventana.
-Podremos darte de alta en dos días más, ah que suertudo, !vamos chico!, diga algo.
-Disculpe Doctor ¿ Quién es Jack?, El galeno lo miro con preocupación, luego su rostro gesticuló una sonrisa. -“ Va que muchacho, que bromista me salió.
-Usted, usted es Jack Twein
-No lo creo, me acordaría.

El doctor telefoneó a los padres de este, para darles la mala noticia, su hijo había perdido la memoria, de forma increíble, rara, Jack no recordaba nada de su vida.

Ya restablecido en casa, todos estaban tristes, familiares amigos, conocidos, aunque todo el mundo pensaba que aquella desgracia no era producto más de la “suerte” de su hijo.
Por otro lado Jack, parecía no importarle lo que la gente opinara, Su madre se quedó estupefacta al verlo alistarse como si nada hubiera pasado para ir a la universidad.-“Habré perdido la memoria pero no como estudiar”.

En la facultad todos parecían esperarlo, para burlarse o simplemente curiosidad, esperaban ansiosos su llegada. Al entrar por la puerta, parecía otro, caminaba erguido, con soltura, seguro. Sus amigos conversaban con él con comparecencia al principio, pero su opinión sobre Jack fue cambiando.

No era el mismo tipo miedoso y triste, hasta las chicas lo veían más guapo, hablaba con galanura, se expresaba con propiedad, dentro de muy poco su imagen cambió dentro de la universidad.

No había concurso donde no participara, fiesta donde no fuera, ayuda que no brindara, consejo que no diera, se volvió el primero de su clase y logró entrar al tercio estudiantil. Jack Twein por fin había podido eliminar su otro yo, ese que tanto odiaba.

Sólo le faltaba algo, Alejandra era una amiga suya que conocía desde primer ciclo, y que le gustaba desde ese tiempo, pero que había visto reducido sus posibilidades, debido a que él se consideraba poca cosa y ella salía con otros tipos.

Pero eso era pasado, el nuevo Jack era capaz de todo, desde su cambio, su amistad con Alejandra se había acercado más, hasta hacerse íntimos.

Había planeado declararle su amor en la pista de patinaje de un conocido centro comercial, se encontrarían a las siete en el lugar.

Cuando estaban juntos, Jack daba piruetas y saltos acrobáticos (al parecer había obtenido también la habilidad para esto), como dibujando su cariño por ella. Mientras ella miraba absorta a su presumido pretendiente.

En un cálculo fatal de Jack y del destino, piso mal con la pierna derecha, haciendo que cayera irremediablemente al suelo, golpeándose la cabeza con fuerza. La chica miraba con pavor el cuerpo inmóvil del muchacho. Lo reanimaba con besos y súplicas, Jack empezó a reaccionar poco a poco.

-¿Jack estás bien? ¡Por favor dime que estás bien! El chico miró con melancolía el rostro de Alejandra.
- Jack, ¿ quién es él?

sábado, 21 de febrero de 2009

A sol la barra o simplemente "El Show"

A forma de introducción...


Cuando eres joven y adolescente, tienes una gran curiosidad y avidez en todo con lo relacionado con mujeres, la sexualidad, el sexo propiamente dicho. Te preocupa como te ves, como te miran, que tanto sabes o que tanta experiencia tienes con respecto a esos temas. Y después de tanto divagar llegas a la conclusión de que cuanto más sepas, será mejor, para bien o para mal, a pesar que de al cometer ciertas acciones serás tomado y/o clasificado como un pervertido, morboso, renegado, la sociedad hipócrita nos coerciona a adoptar poses que ni ella misma puede ocultar.

O como diría nuestro laureado escritor Jaime Bayly, es mejor tener una mala reputación a una buena(al menos a él le funciona), los demás de los mortales no seguimos conformando con mantener las posturas y hacer lo que la sociedad dice.

Pero vayamos al meollo de esta historia, siguiendo con los relatos del Centro de Lima (ver entrada anterior). Había empezado a estudiar en una academia del Centro, de lunes a sábado de 8 a 2 de la tarde, todo bien, todo normal, dentro de los tópicos de una academia universitaria, los profesores, que nos alientan a estudiar duro y a no tirar la toalla, el director con cara de malo que nos da consejos, la secretaria que nos hace recordar para no atrasarnos en los pagos. Y por supuesto los alumnos, los estudiosos, que sólo se juntan y forma grupo entre ellos, los que sólo están ahí para pasar el tiempo y divertirse, también los que creen que matándose estudiando ingresarán y los que han venido a estudiar pero se distraen en otras cosas(el grupo donde yo estaba).

Bueno nunca he sido un buen estudiante, pero a los 17 años no estas pensando en lo que vas hacer el resto de tu vida(o al menos no con mucha conciencia). Bueno de ese grupo yo me juntaba más con dos amigos, Frank y Josep-ellos eran como se dice mis “causas”, mis “chocheras”, mis camaradas. Los amigos con los que haces cualquier cosa y también cualquier estupidez.
Josep era el típico amigo juerguero y gilero, Frank más inocente y calmado (lo que las mujeres llamarían un “chico lindo”, y yo un tipo normal (si es que eso significa algo), uno para todos y todos para uno, así éramos nosotros. De los múltiples temas que se hablaba en las aulas entre clase y clase, había uno que tenía título propio, y su sola pronunciación causaba revuelo .Se hablaba en voz baja, murmurando, entre risas, cuchichiando. “A sol la barra” le decían, aunque más me gustaba la forma como lo decía Josep, “El show”, él lo nombraba con reverencia, como con un profundo respeto.

En un principio yo no sabía que significaba, podía intuirlo, pero exactamente no sabía, recuerdo que los alumnos hasta bromeaban con los profesores, mientras las chicas mostraban muecas de desaprobación (aunque entre ellas unas sabían y otras no). Y aunque no sabían que era, pero sabían que habías ido, ya tenías mala reputación, considerado casi como un pervertido (se usaba mucho esa palabra en ese tiempo), era como un secreto a voces, algo de los que los chicos pueden bromear.
Mi buen amigo Josep, no podía terminar el día de clases sin pronunciar aquellas palabras – ¡Hey muchachos vamos al Show!, invitación que entre broma y broma se hacía cada vez más repetitiva, no era que nos moríamos por ir, sino que despertaba curiosidad en nuestra mente adolescente.
Recuerdo que fue un viernes que no era 13, habíamos planeado ir a un concierto gratuito de Libido que se desarrollaría en el Campo de Marte, junto con otras tantas bandas como los Supersónicos, Babosónicos, Onda 7, bueno ya no me acuerdo muy bien. Salimos de la Academia, entusiasmados, charlando, contando chistes, silbando a las chicas (especialmente Josep, nunca perdía una oportunidad).
Al llegar a la Explanada del Campo de Marte, todo estaba congestionado, tratamos de entrar abriéndonos paso entre la multitud, buscando un buen lugar. Pero anunciaron que Libido tocaría muchísimo más tarde, y como hacia un sol terrible, y las bandas que tocaban no eran de nuestro agrado decidimos hacer hora por otros lugares.

Primero estábamos buscando un lugar donde comer, así que deambulamos por la avenida Wilson, donde no encontramos nada, doblamos en Uruguay, hasta Alfonso Ugarte por un colegio(del cual ya no recuerdo el nombre), eran como una y media, hora punta, todo estaba lleno, atiborrado de estudiantes, en realidad nada nos convencía.
Creo que en realidad estamos misios, recuerdo que hasta Frank sugirió ir a la Casa del Pueblo, sede del partido Aprista Peruano, ya que funcionaba un comedor popular o algo así. Nos acercamos sólo por curiosidad, pero como diría Josep en su jerga de estudiante,-ahí no corre-.

Bueno nunca me he fiado de lugares así porque siempre pienso que me va a dar una intoxicación, cólera o cosas así. A Frank se le antojaba comer su salchipapa (siempre), así que caminamos hasta Jirón de la Unión, hicimos una chancha, y pedimos algo.
Mientras comíamos con normalidad, Josep volvió a tirar la pregunta de todo el día-“hey chicos que tal si vamos al show”-dijo, bueno esta era una buena oportunidad, y no se nos iba a presentar otra, mientras lo discutíamos, pensaba cosas y si alguien nos ve, o mejor dicho si alguien conocido me ve, sería un problema. Mientras divagaba Josep me regresó a la realidad, ya teníamos que irnos.

Esa tarde caminamos por todo lado, “lateamos”, como decía Frank, cuando el sol moría, casi a la altura de Colmena, Josep volvió a hacer su clásica pregunta-“¿Vamos?”. No era que no quisiéramos, son esas veces cuando quieres algo, pero no quieres ser tú el que lo diga, porque no quieres ser tomado como un morboso o algo parecido, ahora no había problema, era él quién lo decía. Y sencillamente aceptamos (Frank ya estaba convencido hace buen rato).

-Bueno muchachos denme su sol-(la entrada estaba un sol), Frank y yo sacamos nuestras monedas y se lo entregamos a Josep. Este con gran decisión, dio media vuelta y caminaba delante de nosotros sin preocupación alguna. Mientras yo lo hacía tratando de pasar desapercibido. A lo largo de la Colmena a partir de las 7 de la noche, los locales que en las mañanas parecen simples tiendas comerciales, o permanecen cerradas, en la oscuridad de la noche se vuelven antros de diversión (y perdición también.)
Un impresentable jalador hace su anuncio y su oferta al público que atraviesa frente a su local.-“A SOL LA BARRA”, A SOL LA BARRA, PASEN, VAMOS, AMIGO, A SOL LA BARRA”.

Llamamientos que eran palabras necias entre señores de edad y demás transeúntes, pero que en jóvenes como nosotros era una invitación de adrenalina y correrías juveniles.
Josep muy presto y con mucha naturalidad se dirigió a la puerta del local pagó las entradas (parecía que no era la primera vez que lo hacía), pasó, luego Frank, yo pasé medio agazapado. Tratando de no mirar a nadie y mirando todo a la vez, quizás nos encontremos con algún compañero-“o algún profesor”- dije yo.

Al entrar lo primero que recuerdo son las luces sicodélicas multicolores que hacían que nuestras ropas se vieran de otro color, ya había un gran grupo adelante del escenario distribuidos ordenadamente en sillas, la mayoría de esos tipos eran mayores, por ahí un sexagenario, en realidad ninguno bajaba de los 25 años, éramos lo únicos chibolos de ese lugar. Un poco perturbados nos acomodamos en la única mesa del lugar que estaba en la parte de atrás, lejos de la platea, podríamos conversar sin ser molestados.
El mozo se nos acercó, pero se tuvo que retirar porque no teníamos para unas cervezas, mientras miraba mi boleto y trataba de leer lo que decía en él, Josep se animaba con unos chistes y miraba su reloj constantemente como diciendo, ¿a qué hora empieza?.
Desde mi posición podía ver que arriba del escenario había un segundo piso donde salían y entraban señoritas en trajes pequeños.

-Si tienes suerte después puedes subir- me dijo sarcásticamente Josep
Frank contuvo una risa y yo solamente me reí. El ambiente era bueno, era como estar en le estadio, algunos gritaban, reían, los chibolos parecían ellos.
Mientras nosotros hablábamos tonterías, por la puerta principal entra una chica, con ropa normal y se dirige hacia nosotros

-¡Que ya comenzó!
-¡Cállate Josep-, dije. La chica se dirigía a una especie de armario o casillero que estaba al costado de nuestra mesa y de donde sacaba al parecer unas ropas o algo parecido

-Se cambiará aquí, dijo Frank
-Pues espero que sí-, volvió a bromear Josep

Pues yo no lo creía, la chica sin prestarnos la menor atención, terminó de sacar sus cosas y subió al segundo piso, la gente comenzaba a reclamar, y en la barra (la barra del bar y no la otra), una chica que parecía ser la anfitriona hablaba con un encargado. Parecía que ya iba a comenzar, Josep me explicaba que en el “Show”, bailaban 5 chicas.
Salió la primera con lo que parecía ser un babydoll o algo parecido, mientras todos miraban atentos, el silencio se hizo en la sala, los g ritos se apagaron, los silbidos eran rumores. La joven comenzó con una practica de baile bien aprendida, trataba de ser sensual, mientras se dirigía a contorsionarse al fiel estilo de una barra americana ( claro salvando las distancias), la muchacha se balanceaba como contorsionista por el tubo metálico, ante la alegría, de su público que miraba extasiado.

Si, el “Show “era eso, como un club nocturno, chicas que se desnudan y bailan alrededor de una barra metálica, frente a un público expectante, que pide movimientos sensuales y sexys.

Por otro lado en nuestra mesa el espectáculo tenía otra connotación, no era tan “espectacular” como habíamos pensado en un primer momento.
-Otras veces hay chicas más bonitas, estas están muy gordas, dijo Josep
-Y que quieres por un sol-, intervino Frank
- Quizás esto es muy poco para él, debimos llevarlo al Scarlet, ironicé.

Mientras hablábamos ya hacia su presentación la segunda chica y en un momento baja del escenario y se dirige a los espectadores bailando y de entre los que están sentados elige a uno para contornearse encima, afortunado o no, el tipo según las reglas no tiene que hacer nada, porque si hace algo como tocarla pues recibiría tremendo cachetadón

Y no tardó en pasar, plop! recibió tremenda izquierda el tipo, pero que al parecer no mermo su intención. Escuchamos más de esos sonidos por un momento. Después la chica se para y sigue bailando alrededor, cada vez más cerca de nuestra mesa. Yo pensaba y se viene hasta acá a hacer lo mismo, no sé si lo quería o no, una parte sí, por otro lado me daba mucho roche, creo que mis amigos sentían y estaban como yo.

Aunque Josep trataba de aparentar lo contrario hacia atisbos de señales como diciendo, ¡por aquí!, ¡por aquí!

Pero nosotros estábamos muy lejos, así que no llegó. En realidad esa emoción creciente se desvaneció, ver bailar a una mujer desnuda, no fue tan alucinante como pensamos en un principio, osea la acción era real, no lo que habías visto en películas o cosas por el estilo. A lo largo del ciclo siempre se había hablado sobre esto, y ahora que estábamos ahí, sólo pensábamos en algo, “ya vamos a ver a Libido”.

Mientras nos parábamos, para salir sin causar revuelo, faltaba medio espectáculo por ver, varios voltearon como diciendo-“Y estos que se creen”-, entonces echaba una última mirada al lugar y trataba de leer lo que decía en mi boleto, pero no hubo tiempo. El encargado le quitaba a cada uno que salía su entrada (entonces para que las daban no).

Cuando corríamos calle abajo por toda la avenida Wilson para llegar al concierto, pensaba que a pesar de todo nos habíamos divertido aquel día, fue un día chévere, divertido y excitante. Hace unas semanas me encontré con Josep y caminamos por lugares cercanos a donde se desarrolla esta historia, recordando la academia, los amigos No nos vemos muy a menudo, porque cada uno ya maduró (osea ya estamos en la universidad llevando una vida real y llena de incertidumbres), y porque la distancia es el olvido.

Quizás cuando nos encontremos más adelante volvamos a ser críos, adolescentes tontos, como ese día, sin preocupaciones, ni arrepentimientos, y sin miedo al que dirán.